Sleater-Kinney: “La música alternativa se ha vuelto mansa, predecible, creada con el mercado en mente”

Sleater-Kinney, las reinas de la Edad de Piedra. Foto: Sub Pop.

Sleater-Kinney, las reinas de la Edad de Piedra. Foto: Sub Pop.

Ningún disco de rock hizo sombra a ‘The Woods’ en 2005 y muy pocos lo consiguieron en los años sucesivos. El séptimo trabajo de Sleater-Kinney colmó de piropos a sus autoras y les reportó una visibilidad negada anteriormente. También fue su última obra.

‘The Woods’ fue la culminación de una carrera intachable. Un disco salvaje, un grito contra el tedio tan lúcido que sería difícil darle continuidad. Sleater-Kinney no lo consiguieron y por ello ha quedado como su última palabra.

En 2006 decidieron abandonar y dedicarse a otras cosas. Carrie Brownstein creó la fantástica serie de televisión ‘Portlandia’ e impulsó un nuevo grupo, Wild Flag, junto a Janet Weiss, batería de Sleater-Kinney, cincuenta por ciento de Quasi y encargada de responder a esta entrevista. El tercer vértice, Corin Tucker, ha publicado un par de discos en solitario desde entonces.

Sleater-Kinney, las reinas de la Edad de Piedra. El último gran grupo de rock, seguramente.

RASTROS DE CARMÍN

Desde ‘The hot rock’, cuarta entrega del trío fechada en 1999, Sleater-Kinney son vivo ejemplo de perseverancia frente a la indiferencia generalizada.

Trabajadoras y pacientes, su ascendente trayectoria floreció espectacularmente en la primavera de ‘One beat’ (2002). Esa colección de canciones perfectas dinamitó las previsiones más optimistas, situó definitivamente a Sleater-Kinney en el mapa del rock y se erigió en cumbre inalcanzable y difícilmente repetible.

Por eso, la vuelta de tuerca que proponen tres años después aturde y desconcierta. Janet Weiss, batería incorporada al grupo en 1996 durante la grabación de ‘Dig me out’, el disco de la portada en homenaje a los Kinks, responde.

– ¿Qué habéis hecho desde la publicación de ‘One beat’?
– Tocamos mucho en directo y también compusimos. Vimos películas, salimos a pasear con nuestros críos y los perros, comimos helados, escuchamos la radio, lavamos los coches, fuimos a comprar, hablamos por el móvil, leímos las noticias,…

– ‘One beat’ se creó en el ambiente posterior al 11 de septiembre de 2001, ¿cuál ha sido el entorno de ‘The Woods’?
– Algunas de las influencias del disco son personales, como siempre. Otras se relacionan con el rígido clima social y artístico en Estados Unidos. El consumismo ha impregnado cada aspecto de la vida, incluida la música. La música alternativa se ha vuelto mansa, predecible y creada con el mercado ya en mente. Ver cómo pasaba esto, especialmente en los últimos tres años, nos inspiró para hacer una obra que fuera única, atrevida y ruidosa.

– Es un disco oscuro, de alguna manera.
– Hemos intentado ahondar en un sitio oscuro, amenazador y desasosegante. Un lugar que desarrolle momentos de confusión que terminen en momentos de claridad y visión. Es un disco centrado en el contraste: luz y oscuridad, dureza y suavidad, amabilidad y crudeza. Queríamos un disco que atacara violentamente y sacudiese a quien lo escuche, no música de acompañamiento mientras limpias la casa. No queremos aburrirnos ni aburrir a nadie.

– Pero sigue manteniendo vuestra esencia como banda.
– Me suena diferente, más libre, más extraño, más duro. Pero por supuesto que retiene nuestra esencia como grupo…¡nosotras lo hicimos! ¿Cómo podría no sonar a nosotras?

Sleater-Kinney en 2005. Foto: Sub Pop.

Sleater-Kinney en 2005. Foto: Sub Pop.

– ¿Es un paso definitivo en vuestra carrera? ¿os puede abrir puertas?
– No estoy segura de qué quieres decir con “abrir puertas”. Es nuestra declaración artística definitiva. Comunica acertadamente lo que queremos exponer. Nos hemos llevado al límite como instrumentistas y eso es increíblemente provechoso para nosotras pero no sé qué tipo de puertas puede abrir un disco.

– Llegar a más público, tocar en sitios en los que no habéis estado antes, por ejemplo.
– La gente suele decir de cada disco que sacamos que llegará a un público más amplio, a quienes no nos han escuchado antes. Ahora no esperamos que eso vaya a ocurrir ni estamos seguras de querer ese tipo de popularidad masiva, en cualquier caso. Las buenas reseñas te hacen ganar algunos fans pero si no sales fuera y tocas, no tendrás mucho público.

Dave Fridmann produce el disco. ¿Estáis satisfechas del resultado?, ¿por qué le elegisteis?
– Creo que no cambiaríamos ni una sola cosa y es raro estar tan convencida cuando hablas de un disco tuyo. Le elgimos por su habilidad para hacer que las cosas suenen mal. Sus discos son explosivos y maravillosos, diferentes a cualquier otro que escuches. La mayoría de las canciones estaban terminadas pero él nos ayudó a refinarlas y abrirlas en algunos puntos, a aprender a sentarnos más cómodamente sobre las canciones. Hay mucha más improvisación en este disco que en cualquiera de los otros seis.

El texto original de esta entrevista se publicó en el número 141 de la revista Todas las Novedades (noviembre de 2005), pionera de la prensa musical gratuita en Madrid y desaparecida en 2006.

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